Sacar el máximo partido a la ortodoncia invisible es, sobre todo, cuestión de rutina. Estos son los cuidados básicos durante el tratamiento y, después, con los retenedores.
Durante el tratamiento
- Llévalos ~22 h al día: quítatelos solo para comer y para la higiene.
- Come sin ellos: nunca comas con las férulas puestas; podrían dañarse o mancharse.
- Cepíllate antes de volver a ponértelos: si atrapas restos de comida bajo la férula, favoreces las caries.
- Limpia las férulas: con agua y cepillo suave; evita agua caliente, que las deforma.
- Solo agua con ellos puestos: bebidas azucaradas o con color pueden mancharlas y dañar el esmalte.
- Guárdalos en su caja: la causa número uno de perder una férula es envolverla en una servilleta.
Molestias normales
Al estrenar cada férula es normal notar presión uno o dos días. Si te roza, el ortodoncista puede limar un borde. Las molestias intensas o persistentes hay que consultarlas.
Los retenedores: la fase que más se descuida
Terminar la ortodoncia no es el final: los dientes tienden a volver a su posición original. Para evitarlo se usan retenedores, de dos tipos que a menudo se combinan:
- Fijo: un alambre fino pegado por la cara interna de los dientes; no se ve y no depende de ti.
- Removible: una férula transparente para dormir.
Mantener la retención es para siempre. Es un gesto mínimo comparado con repetir una ortodoncia.
Higiene con retenedor fijo
El alambre fijo exige un extra de higiene: usar seda especial o cepillos interproximales para limpiar bien alrededor. En las revisiones se comprueba que sigue bien pegado.