La ortodoncia invisible resuelve muchísimos casos, pero no todos. Esta es una guía orientativa de cuándo suele funcionar bien y cuándo conviene valorar otras opciones. La última palabra, siempre, la tiene el ortodoncista tras el estudio.
Casos en los que suele ir muy bien
- Apiñamiento leve o moderado: dientes montados o girados sin grandes problemas de base.
- Diastemas: espacios o huecos entre los dientes.
- Recaída tras ortodoncia previa: dientes que se han movido tras un tratamiento de joven.
- Retoques estéticos: alinear la zona que se ve al sonreír.
Casos que hay que estudiar con cuidado
- Mordidas cruzadas, abiertas o profundas marcadas.
- Grandes rotaciones o dientes muy inclinados.
- Problemas de base ósea (a veces requieren combinar técnicas o incluso cirugía).
- Ausencias dentales o necesidad de implantes, que cambian el plan.
Requisitos de salud bucal
Antes de mover ningún diente hay que tener las encías sanas y las caries tratadas. Si el estudio detecta algo, se resuelve primero. Mover dientes sobre una boca no sana es contraproducente.
¿Y la edad?
No hay edad máxima: se puede hacer ortodoncia a los 20, a los 40 o a los 60, siempre que el hueso y las encías estén sanos. En adolescentes existen versiones específicas; la valoración dirá si es el momento.